miércoles, 21 de noviembre de 2012

Summer Love III

PARTE 3

[Harry Styles]
Londres, Inglaterra

El CD había salido, nuestro segundo album y teníamos la agenda completamente llena, con solo decir que en cuatro días habíamos visitado cuatro países se podía resumir todo. Uno de esos países fue España, cuando salimos del hotel a saludar a las fans una parte de mí quiso distinguir su rostro entre la gente pero sabía que era imposible. En estos tres años no me había quitado la pulsera, ni siquiera quería olvidarla, ni lo había intentado.

La foto que me regaló estaba en mi mesilla, cuando me preguntaban quién era me limitaba a decir que era una vieja amiga, tan solo los chicos sabían la verdad, sabía que era la chica a la que más había querido en toda mi vida y sabían que nunca querría a otra como a ella.

Afortunadamente antes de seguir con la promoción teníamos toda una semana libre, cosa que agradecí enormemente. Aprovechando que me había despertado temprano decidí ir a dar una vuelta. Me puse una camiseta gris, camisa azul encima, vaqueros y convers blancas. Cogí el gorro y mi nueva chaqueta y salí a la calle. Después de una hora completa caminando vi un Starbucks en el que decidí entrar. Había una señora mayor pidiendo y una chica esperando.

Noté como algunas caras se giraron hacia mi cuando entré pero no le di la mayor importancia, digamos que estaba acostumbrado. Sin darme cuenta me quedé mirando a la chica que tenía delante mientras ella pedía, su pelo me recordaba al de Bea pero, siendo sinceros, a casi todas las chicas les sacaba algo que me recordaban a ella. Saqué el móvil para no pensar demasiado, no me venía bien. Entonces un golpe me hizo dar una paso hacia atrás.

-¡lo siento! No sabía que estabas detrás

Desconcertado miré a la chica que había chocado conmigo, la que estaba pidiendo delante de mí y, una vez que la miré, el mundo se me paró. Esos ojos marrones que llenaban mis sueños me miraban sorprendidos. No había cambiado en absoluto, sus rasgos habían madurado pero...seguía siendo la misma. Seguía siendo mi Bea.

-Bea... -dije sorprendido-
-eeeh... -miró hacia un lado y luego hacia el otro, como si quisiera salir corriendo- hola... -dijo finalmente con la derrota marcada en su voz-
-¿de verdad eres tú? -Sonrió un poco haciendo que mirase sus labios como un idiota-
-eso creo...tengo que irme
-¿qué? ¿Por qué?
-tengo que trabajar...he salido a comprar esto
-¿dónde trabajas? ¿Vives aquí? -Asintió-
-trabajo en la librería de la esquina
-te acompaño

Sin dejarla responder salí antes que ella, se me había olvidado completamente el hambre que tenía, sujeté la puerta y salió. Miré la calle, buscando la librería y, por suerte, la esquina estaba lejos. Sonreí.

-y... ¿cómo es que estás aquí? -Pregunté-
-siempre quise vivir en Londres -asentí recordando todas las veces que me lo había dicho- llevo años ahorrando y...aquí estoy
-¿cuánto tiempo te quedas? -No contestó- ¿indefinido? -Asintió- ¡eso es genial! Yo también vivo aquí, bueno...más o menos
-sí...ya sé de tu vida de estrella, es difícil no saberlo -reí un poco-
-la semana que viene vamos a Estados Unidos pero...podemos quedar algún día de esta semana
-no -la miré completamente descolocado-
-¿no? ¿Por qué? -No contestó y bebió un poco de su vaso- Bea...
-porque sé cómo es esto Harry... -sonreí al escuchar mi nombre salir de sus labios- no quiero volver a repetirlo... -inconscientemente miré su cuello y vi la cadena plateada del colgante que le regalé-
-aún llevas el colgante...eso es que no me has olvidado -se paró en seco haciendo que yo también parase-
-no, no te he olvidado...pero eso no quiere decir que quiera volver a pasar por lo mismo. Lloré meses Harry...echándote de menos, pensando en ti y, finalmente, pude vivir con ello sabiendo que nunca te olvidaría y, ahora que lo he conseguido, no puedo volver a caer. Además, ahora eres famoso y...tienes a un millón de chicas detrás de ti así que...encontrarás a alguien mejor

Sin darme tiempo a responder echó a correr, quise seguirla pero supuse que lo mejor era dejar que pensara. Ahora sabía donde trabajaba y no iba a renunciar a ella. Llevaba tres años soñando con ella, echándola de menos y, ahora que la tenía de vuelta...no iba a dejarla ir.

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